Santísimo Cristo de la Vida saliendo de la iglesia de SantiagoTodo estaba preparado en la media noche, las calles en silencio, las hogueras pendientes de ser prendidas, los fieles devotos de la Procesión de los Penitentes apostados en las calles del recorrido a la espera de poder ver por fin al Santísimo Cristo de la Vida y a Nuestra Señora de la Esperanza, pero no pudo ser, la lluvia obligó a suspender la procesión cuando apenas las imágenes habían dado al vuelta al atrio de Santiago.

Después del preceptivo rezo y meditación de los penitentes en el interior del templo, los anderos del Cristo de la Vida y Nuestra Señora de la Esperanza, se agarraron a sus parihuelas para salir por la puerta sur de Santiago a saludar la creciente luna de abril, precedidos y escoltados por multitud de disciplinantes en su penitencia, arrastrando cadenas, portando cruces, todos mirando hacia dentro envueltos en la noche de sus túnicas. Acompañados por el sordo redoble del tambor hasta la puerta norte donde al menos si se pudo escuchar el sólo de trompeta de ‘Saeta’, de Julián Santos.

Nuestra Señora de la Esperanza en el atrio de Santiago

La vida congelada durante dos años de espera y un año más, tendremos que ser pacientes para poder rendir homenaje al Santísimo Cristo de la Vida y a su madre, Nuestra Señora de la Esperanza, truncada ya la Procesión del Silencio, en este año por la lluvia.

Las imágenes y los penitentes regresaron al templo en donde al abrigo realizaron un Vía Crucis, dirigido por el párroco Manuel de la Rosa, consiliario de la Junta Central de Hermandades de Semana Santa.