La Guardia Civil de la Región de Murcia ha detenido a un vecino de Jumilla por vender tallas y ornamentos religiosos en plataformas de venta ‘online’ sin enviar ninguna mercancía a los compradores. Además, la operación se ha saldado con la investigación de otras 22 personas residentes en las provincias de Tarragona, Barcelona, Madrid, Toledo y Valencia.

Se trata de la operación ‘Matik’, una investigación desarrollada durante un año para esclarecer numerosos delitos tecnológicos, que se ha saldado con la detención de este vecino de Jumilla y con la investigación de otras 22 personas como presuntas autoras de 22 delitos de estafa y tres de usurpación de estado civil.

Efectivos de Prevención de Seguridad Ciudadana de la Benemérita iniciaron la operación en febrero del pasado año, para investigar una serie de hechos delictivos cometidos mediante el uso de las nuevas tecnologías, según informaron fuentes de la Benemérita en un comunicado.

La evolución de la actual pandemia ha generado un aumento de las compras ‘online’. El crecimiento de este tipo de comercio ha degenerado en una amplia gama de estafas, siendo las predominantes las falsas ventas de productos de electrónica a través de páginas webs y las estafas bancarias por medio de ingeniería social como el ‘phishing’ (obtención de datos bancarios mediante engaño) o el ‘carding’ (uso fraudulento de tarjetas de crédito), según las mismas fuentes.

De esta forma, los investigadores fueron detectando una serie de estafas que consistían, principalmente, en contactos ‘online’ con potenciales compradores de distintos tipos de productos. Después de confirmar la entrega del pedido y recibir un adelanto de su importe total, no enviaban la mercancía.

La Guardia Civil analizó cada una de las denuncias hasta identificar a uno de los vendedores que anunciaba la venta de tallas y ornamentos de índole religiosos a través de la Red. Esta persona, vecina de Jumilla y con antecedentes por delitos similares, ha sido localizada y detenida como presunta autora de delito de estafa, atribuyéndosele hasta el momento dos estafas.

La investigación desarrollada ha permitido aunar otros perfiles delictivos de los que las víctimas han sido objeto. Se trata del secuestro de cuentas y contraseñas de perfiles en redes sociales y la usurpación de estado civil. De esta forma el delincuente utiliza la identidad de su víctima para contratar de forma fraudulenta productos financieros, como préstamos, o para dar de alta líneas de teléfono con las que adquirir terminales de telefonía de alta gama para revenderlos en el mercado ilícito.

Las numerosas indagaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil han permitido identificar y localizar a 22 personas vecinas de Tarragona, Barcelona, Madrid, Toledo y Valencia a las que les han sido instruidas diligencias como presuntas autoras de los delitos de estafa y usurpación de estado civil.

Los delincuentes pueden acceder ilegalmente a los datos de una tarjeta bancaria

Los delincuentes pueden acceder ilegalmente a los datos de una tarjeta bancaria

Tipos de estafas ‘online’

Los datos personales y bancarios de los internautas son un jugoso botín entre los estafadores. Para conseguirlos, los ahora investigados se valían del factor humano (solicitudes fraudulentas de datos haciéndose pasar por un banco u otra entidad) o de un software malicioso, que, infiltrado en el ordenador de la víctima, a través de correos electrónicos, permitió recibir datos bancarios de forma fraudulenta.

De forma significativa, destacan los reclamos vacacionales. Se trata de reservas fraudulentas de apartamentos en localidades costeras de la Comunidad Valenciana o incluso en el extranjero, que los supuestos estafadores ofertaban a través de reputadas páginas de Internet.

Cuando las víctimas contactaban con los supuestos propietarios del piso, estos alegaban que no les podían enseñar la vivienda por encontrarse fuera del país y que sería un vecino o familiar quien, después del pago, les entregarían las llaves. Sin embargo, nada más hacer la transferencia bancaria, las víctimas perdían el contacto con los arrendatarios. Así, 12 de los 22 investigados ejercían de mulas o personas que prestan sus cuentas bancarias para facilitar el flujo de dinero de origen ilegal a cambio de una comisión.

Se trata de personas que, al parecer, fueron captadas para que abriesen sendas cuentas bancarias a su nombre, por las que pasarían los pagos o dinero obtenido por métodos de ‘phising’ a cambio de una comisión por cada transferencia. Dichas mulas fueron reclutadas de entre los estratos más desfavorecidos de la sociedad, personas con escasos recursos económicos que, generalmente, ignoraban que estaban siendo partícipes de las estafas.

La operación ‘Matik’ ha culminado con el esclarecimiento de 22 delitos de estafa y tres delitos de usurpación de estado civil siendo la mayoría de los perjudicados vecinos de Jumilla (Murcia) y el resto de Cáceres y Huelva. Las diligencias instruidas han sido remitidas al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de la localidad de Jumilla.

La Guardia Civil explica que el ‘Phishing‘ tiene como finalidad obtener datos sensibles de la víctima, no sólo de tarjetas de crédito, sino también claves y nombres de usuario para suplantar su identidad en entidades de crédito y tener acceso a cuentas de correo legítimas desde las que continuar la estafa.

Normalmente el funcionamiento consiste en el envío masivo de correos electrónicos (Spam) simulando proceder de una entidad bancaria o de pago por Internet utilizando muchas veces sus logotipos o gráficos originales. Estos correos suelen solicitar con urgencia la verificación o confirmación de datos bancarios del legítimo titular.

Por su parte, el ‘Carding’ es una forma de estafa ‘online’ consistente en acceder ilegalmente a los datos de una tarjeta, que puede ser de crédito o de débito. De esta forma se realizan cargos en la cuenta bancaria del perjudicado por compras online.

Para evitar ser víctima de delitos en Internet, la Guardia Civil recuerda que en Internet «debemos utilizar la lógica y el sentido común, como lo haríamos en la vida real», porque las consecuencias de una mala utilización de la red «van más allá del plano virtual, pudiendo generar graves consecuencias reales».

«En Internet no todo el mundo es quien dice ser», recuerda la benemérita, que señala que, en ocasiones, «emplean técnicas, ingeniería social entre otras, para obtener nuestro tesoro más preciado, nuestra privacidad y datos personales».

«En los equipos conectados a Internet debemos tener actualizados no solo los sistemas operativos, antivirus y ‘firewalls’, también todos los programas que sean utilizados en la red, navegadores, ‘plugins (java), etc. Con ello iremos dando solución a las vulnerabilidades que vayan apareciendo», afirma.

«No sólo tenemos que proteger nuestros equipos, también debemos proteger nuestra red WiFi para evitar accesos no consentidos a la misma y así evitar posibles actividades delictivas desde nuestra conexión», según la Guardia Civil, que explica que, si acceden a nuestra red Wifi, «no sólo perdemos velocidad en la conexión, sino que pueden acceder fácilmente a nuestro equipo».