Como todos los años, el primer viernes de cuaresma, la Cofradía de la Guarda del Cuerpo de Cristo traslada la imagen del Cristo Yacente de Santa Ana desde la Iglesia a la Ermita del Sepulcro, que se encuentra en el huerto del Monasterio. Allí permanecerá durante toda la cuaresma.

Traslado del Smo. Cristo Yacente y la Stama. Virgen María de las Penas

Traslado del Smo. Cristo Yacente y la Stama. Virgen María de las Penas

Se trata del traslado más desconocido de nuestra Semana Santa, se realizará mañana viernes a las nueve de la noche.

Tras unas breves palabras ofrecidas por un padre franciscano, la imagen del Yacente es transportada de la forma más respetuosa y sencilla, sobre una sábana blanca anudada en sus cuatro extremos.

En su camino a través del huerto tan solo la luz de la luna y de las antorchas portadas por los niños ilumina la procesión que transcurre hasta la Ermita del Sepulcro en envolvente silencio.

Unos pasos tras el Yacente camina su Madre, la Virgen de las Penas, llevada en unas sencillas andas, le acompañará hasta la puerta de la Ermita del Sepulcro, allí será depositada la imagen de Cristo sobre una oquedad de piedra al fondo de la pequeña estancia. Es un lugar muy especial que invita al recogimiento y la meditación.

La imagen de la Virgen regresará a la Iglesia dejando a su Hijo en tan emblemático lugar. Allí podrá ser visitado durante esta cuaresma por todo el que lo desee.

Los padres Franciscanos de Santa Ana y la Cofradía de la Guarda del Cuerpo de Cristo invita a todos a que acompañen en esta peculiar procesión en la que la devoción, la reflexión y la emoción erizan el vello y hacen aflorar lágrimas.