La llegada del nuevo año, tras la finalización de la época navideña, está protagonizada por ritos tradicionales, folklore, gastronomía y refranes populares, es la época de los conocidos como “santos de invierno”. Famosos por sus dotes protectoras a animales y a personas, San Antón, San Sebastián y San Blas, son los tres santos que se celebran tradicionalmente en nuestra ciudad.

Uno de los santos más populares y tempraneros del calendario es San Antón, patrón de los animales, su festividad tiene lugar el 17 de enero y los múltiples actos en su honor, organizados por la AAVV del barrio que lleva su nombre, han ocupado todos los fines de semana del pasado mes de enero.

Tres días más tarde, el 20 de enero, toma el relevo San Sebastián, abogado contra la peste en la Edad Media y patrón de los “quintos”, cuyas festividades aquí han sido organizadas tradicionalmente por la asociación de vecinos de la calle Calvario y adyacentes.

Y ya el pasado sábado, 3 de febrero, se celebraba San Blas, abogado contra los dolores de garganta y, en general, santo protector de los niños. En Jumilla la tradición más popular es la bendición de rollos y cintas que se anudan al báculo pastoral, que es un cayado que llevan los obispos como signo de su función y que se le entrega en su consagración.

“Blas de Sebaste”, venerado como san Blas, fue médico y obispo de Sebaste en Armenia. Hizo vida eremítica en una cueva en el bosque del monte Argeus, que convirtió en su sede episcopal. Fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano Licinio, durante las persecuciones a los cristianos de principios del siglo IV y se lo considera patrono de los enfermos de garganta.

Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su don de curación milagrosa que aplicaba tanto a animales como a personas. Los animales se le acercaban cuando estaban enfermos para que los curase, pero en cambio no lo molestaban durante su tiempo de oración. En cuanto a las personas, en una ocasión, salvó la vida de un niño que se ahogaba al clavársele en la garganta una espina de pescado y este milagro sería el origen de la costumbre de bendecir las cintas para proteger las gargantas el día de su festividad, el 3 de febrero.

Y para cumplir con esta tradición la AAVV del Casco Antiguo estuvo presente este pasado sábado en una Eucaristía especial dedicada al Santo, oficiada por el párroco Manuel de la Rosa, que dedicó la homilía a dar a conocer mas profundamente la figura de San Blas.

Al finalizar la celebración de la Santa Misa, durante la cual se pudo disfrutar del sonido del órgano ya completamente restaurado, fueron bendecidas, como de costumbre, las cintas que se colocan en el Santo y también los rollos que desde la asociación de vecinos prepararon para obsequiar a todos los asistentes, que se repartieron y degustaron a la salida de la iglesia.