Tras dos años de pandemia, la Romería del Cristo Amarrado a la Columna era uno de los acontecimientos más esperados para los jumillanos, por eso muchos han sido los que bien temprano, ayer domingo, acudían fieles a la Parroquia Mayor de Santiago para participar en la Misa de despedida al Cristo Amarrado. Con la iglesia abarrotada de gente, finalizó la eucaristía con el canto del himno del Amarrado.

El Cristo Amarrado saliendo de la Iglesia de Santiago

Y cumpliendo con la tradición que se remonta al año 1.848, la multitud esperaba a que saliese el Cristo Amarrado de la iglesia, para acompañarle hasta San Agustín, en una pausada procesión a ritmo de cornetas y tambores. Hacía muchos años que no participaba tal reguero de gente en la comitiva y no faltó la lluvia de pétalos y el aroma a romero que impregnó el recorrido.

Lluvia de pétalos al Cristo AmarradoYa en la puerta de la ermita el párroco Manuel de la Rosa, dedicó unas palabras de despedida a la imagen antes de seguir camino a su casa en el monasterio de Santa Ana.

La Romería se realizó con total normalidad bajo la vigilancia de un despliegue de seguridad compuesto por Policía Local, Protección Civil, Guardia Civil, Cruz Roja y Agentes Medioambientales, con la ausencia del retén de bomberos por los motivos que ya todos conocen.

Un reguero de gente acompañó a la imagen del Cristo Amarrado en la RomeríaLos romeros se fueron turnando monte arriba para portar la imagen del Amarrado entre la multitud. Una vez en el Monasterio de Santa Ana eran recibidos por los padres franciscanos, con una Misa oficiada en el atrio del Convento, a la sombra del asombroso árbol que reina en su centro.

El Cristo Amarrado a la Columna, la imagen que más devoción despierta entre los jumillanos, ya se encuentra en su casa de Santa Ana. La Romería del Cristo, ha sido este año, una de las más multitudinarias que se recuerdan.