Antonio Toral continúa inmerso en su reto ‘Desafío + 8000’, un proyecto deportivo con el que pretende ascender las montañas más altas del planeta.
Si hace apenas unas semanas lograba subir la primera de ellas, el Mont Blanc con sus 4.810 m, la semana pasada repetía éxito en el continente africano al ascender el Kilimanjaro, la montaña más alta de este continente con 5.895 m.
En julio llegaba al techo del continente africano
A diferencia del Mont Blanc, en el Kilimanjaro no es necesario material técnico de escalada como crampones, piolet, encordamiento o casco, algo que no lo hace más fácil. Lo complicado de la ascensión en el Kilimanjaro son las largas jornadas de treking para llegar a sus faldas y la aclimatación previa en la que se pasan varios días para aclimatarse a más de 4.000 m de altura.
“He comprobado por primera vez las verdaderas dificultades a que somete la altitud al cuerpo y, aunque haya logrado el objetivo propuesto, no lo tuve nunca claro. En el Kilimanjaro he visto a compañeros fuertes y curtidos quebrarse a metros de la cima…”, relata Antonio Toral.
En la cumbre las condiciones climáticas fueron muy adversas
Finalmente, Toral lograba hacer cumbre a pesar de las condiciones climáticas adversas que se encontró con temperaturas de hasta -15 grados y y un intenso viento que hacía que la sensación térmica fuera todavía menor.
El reto continuará en 2026
El ‘Desafío +8.000’ no para aquí, en enero de 2026 el objetivo será hacer cumbre en la Aconcagua, en la cordillera argentina de los Andes (provincia de Mendoza), a 6.962 m, para continuar con este reto deportivo en 2027 y 2028.