Ayer martes 11 de enero todos los centros veterinarios de España, así como veterinarios ambulantes, realizaron un paro general de una hora como protesta y para decir basta ante lo que consideran una injusticia que llevan años soportando. La entrada en vigor del Real Decreto 666/2023, el pasado 1 de enero de 2025, ha sido la gota que ha colmado el vaso entre el colectivo veterinario.
En el Altiplano, este paro fue secundado por todas las clínicas veterinarias de Jumilla y Yecla. Alegan con este nuevo Real Decreto, ahora la presión y la burocracia son desmedidas, con la obligatoriedad de comunicar cada antibiótico que se pauta a Presvet (Sistema Informático Central de Control de Prescripciones Veterinarias de Antibióticos); tienen limitaciones en el acceso a medicamentos esenciales, poniendo en riesgo la salud de sus pacientes; dificultades para disponer de fármacos de uso humano y hospitalario, y un IVA del 21 % en sus servicios veterinarios desde 2012, que consideran injusto y discriminatorio.
El colectivo veterinario indica que son esenciales para la salud de los animales, y por extensión, de las personas por lo que no pueden consentir que se les trate así, de manera que no descartan más movilizaciones y parones sino se toman medidas.
Cuentan con el apoyo de todos los colegios veterinarios de España, así como de la Confederación Empresarial Veterinaria de España (CEVE) y la Asociación de Veterinarios Especialistas en Équidos (AVEE).
