La Asociación de Diabéticos del Altiplano (ADA) realizó ayer martes en Jumilla su campaña anual de detección precoz de la diabetes, con la colocación de una mesa informativa bajo la entrada principal del Mercado Central de Abastos, en la que se hicieron pruebas de detección de glucosa en sangre a todo el que lo deseó y se explico cuales son los motivos por los que puede subir o bajar el “azucar”.

Antonio Gómez, vocal de la Asociación de Diabéticos del AltiplanoPrevenir la diabetes es fácil, llevar una dieta equilibrada es fundamental, dejar para las ocasiones muy especiales las grandes comilonas, evitar en todo lo posible la ingesta de alimentos procesados y ultraprocesados y lo más importante, evitar el sedentarismo, “hay que hacer ejercicio todos los días, aunque solo sea andar”, recomienda Antonio Gómez, vocal de la Asociación de Diabéticos del Altiplano.

Muchas personas pasaron ayer por la mesa de ADA para someterse a la prueba de detección de glucosa en sangre, prueba totalmente gratuita que se realiza con material desechable que facilita la asociación. Tras una pequeña punción se coloca una gota de sangre sobre una tira reactiva colocada en un dispositivo que analiza la cantidad de glucosa que contiene nuestra sangre. Si el nivel de azúcar es demasiado alto o demasiado bajo, nos remiten al Centro de Salud para hacer seguimiento del posible trastorno.

Prueba de azúcar en la puerta del Mercado de Abastos

Los principales síntomas de la diabetes son: tener mucha sed y apetencia de comer alimentos azucarados, además de perder peso paulatinamente sin motivo aparente.

Según la Federación para la Diabetes, el aumento de la incidencia de esta enfermedad es una realidad innegable y difícilmente frenable. Cada día, unas 1.100 personas son diagnosticadas con diabetes tipo 2 en España, habiéndose incrementado estas cifras un 42% desde 2019, hasta alcanzar, a día de hoy, los casi 6.000.000 de personas afectadas por la patología, y que en 2025 podría alcanzar los 9.000.000. Esta incidencia, obviamente, también tiene un coste económico: según datos de la FEDE en la actualidad alcanzaría los casi 6.000 millones de euros al año.