
Siloé revisita las canciones de todos sus álbumes en un formato íntimo y de corte acústico, rodeados de una escenografía repleta de velas y contrastes de iluminación. De esta manera se crea una experiencia única donde lo espiritual se une con la cultura de una manera brillante y acogedora. El escenario se divide en dos y el repertorio es interpretado con instrumentos como: piano, guitarra acústica, guitarra eléctrica, mandolina, pandero cuadrado clásico y un sampler con ritmos. De esta manera la banda muestra su lado más folk-pop y demuestra que una buena canción debe funcionar con cualquier vestido e incluso al desnudo.