El pasado 5 de enero el Boletín Oficial de la Región de Murcia publicaba una nueva Orden de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca por la que se permitía la quema de restos de poda, siempre y cuando exista un riesgo de plaga.

El protocolo para el agricultor es engorroso

“Es una Orden complicada para los agricultores por todo el protocolo que lleva, con 3 comunicaciones a las administraciones, pero al final se permite quemar”, dice el presidente de COAG Jumilla, Pedro García.

García matiza que es una Orden que ha salido después de mucho trabajo y tras estar paralizada por grupos radicales anti-quemas y por un decreto nacional que prohibía la quema de cualquier resto vegetal en los campos.

“Con esta Orden se da cumplimiento a la necesidad normativa y sanitaria para el campo”, matiza el presidente local de la organización agraria.

Quemas permitidas donde exista riesgo de plaga

En Jumilla existe el problema en la vid de la yesca o la eutipiosis, una enfermedad que provoca la muerte de la cepa con una pérdida muy acelerada de los viñedos sino se toman las medidas de saneamiento y se queman los restos de poda.

“Las esporas que provoca este hongo duran cerca de 10 años y sino se queman se expanden a lo largo del territorio, por lo que es una obligación para los agricultores hacer estas quemas en las maderas afectadas”, explica Pedro García que añade, “dejar este tipo de leña amontonada es un riesgo, porque con días como los que hemos tenido con tanto viento las esporas viajan a todos sitios”.

Se deben triturar los restos vegetales sanos

Por lo tanto, desde COAG hacen hincapié en que con esta nueva Orden se permiten las quemas aunque el proceso para el agricultor es un poco engorroso al tener que adjuntar una declaración jurada y un informe técnico que certifique que existen riesgos de plaga.

“No se puede quemar ninguna madera que esté sana y donde no haya riesgos de plaga, pero donde exista peligro por cualquier enfermedad, pudredumbre u hongo, sea en viña, olivar, almendro o el cultivo que sea, se debe quemar”, concluye García.