
El Padre Pío de Pietrelcina, (1887 – 1968) perteneció a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, famoso por sus dones milagrosos y por los estigmas que presentaba en las manos, pies y costado. Fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II en la Iglesia católica con el nombre de San Pío de Pietrelcina.
Sus estigmas eran semejantes a los de Jesucristo en su Pasión, dolorosos aunque invisibles entre 1911 y 1918, y visibles desde este último año hasta su muerte. La noticia de que el padre Pío tenía los estigmas se extendió rápidamente. Muy pronto miles de personas acudían a San Giovanni Rotondo para verle, besarle las manos, confesarse con él y asistir a sus misas. Se trató del primer sacerdote estigmatizado.
Ante la fama del padre, la Santa Sede envió a investigar a una celebridad en materia de psicología, el sacerdote Agostino Gemelli, franciscano, doctor en medicina, fundador de la Universidad Católica de Milán y amigo del papa Pío XI.
