
El crecimiento no es solo en visitantes, sino que el negocio enoturístico también está en auge. El impacto económico de las visitas enoturísticas en bodegas y museos del vino es superior a los 54 millones de euros, con un crecimiento cercano al 11% en el último año respecto al 2015. Hay que tener en consideración, que esta cifra no supone el negocio total generado, pues habría que tener en cuenta el gasto que los enoturistas realizan en otros establecimientos como alojamientos, restaurantes, empresas de actividades u otros comercios.

Las cifras avalan que el turismo del vino se está convirtiendo en un motor de desarrollo turístico en muchos destinos de interior, especialmente en aquellos cuyos vinos tienen un mayor prestigio. Este crecimiento del 21,02% en las visitas vuelve a representar un incremento considerable de la actividad enoturística. Supone el segundo incremento porcentual más elevado (solo por detrás del +25,75% registrado en el año 2014).
