
Caye Quintana aprovechaba un balón que quedaba muerto tras un rechace de Felipe Ramos y, como un deja vu, abría el marcador en la nueva cita como local y en la misma portería. Era el treinta y dos de partido. Continuaría el encuentro con unos minutos de imprecisión, en los que Mandaluniz detenía una llegada de Julio de Dios, Chupe se marchaba de nuevo por banda para generar un centro que quedaba en nada, y Santi Villa creaba un peligroso contragolpe con un balón que se iba desviado. Y así, con el uno a cero, se pasaba a vestuarios.

Fran Moreno aportaba entre líneas, y eran los vinícolas los que jugaban en el área rival, sin que ni el remate de Julián Domínguez en la frontal ni el fuerte disparo de Manu Miquel, consiguieran batir al guardameta del Mérida para superar la igualdad.