STIPA ha mostrado su consternación por los “trabajos tan agresivos que se han hecho en una zona reducida y con abundantes infraestructuras contra incendios forestales”.

Añaden desde la asociación ecologista, que suponen que será debido a una obligación que tiene la empresa distribuidora de electricidad, pero el trabajo se ha acometido sin consulta previa a las partes interesadas, pudiendo haber buscado alguna alternativa, o el simple hecho de informar a las población, más tratándose un lugar tan concurrido.

STIPA apunta a que es el resultado de una ordenación territorial incorrecta, pues son varios los tendidos eléctricos que atraviesan montes de Jumilla, que más tarde o más temprano tienen que sufrir el impacto que se ha dado en este lugar. Algunos de los proyectos que han motivado la creación de estos tendidos están sujetos a autorizaciones e incluso en el interior del monte público (propiedad del ayuntamiento), no siendo lo suficientemente previsores del riesgo de incendios que generan y de la necesidad de su prevención y mantenimiento.

Señalan como ejemplo lo que se ha hecho en Santa Ana, donde si el objetivo era evitar que las ramas de los pinos contactaran con el cableado, es excesivo el tratamiento, teniendo en cuenta la escasa altura del arbolado y su lento crecimiento.

Por otro lado STIPA recuerda que, al igual que se hizo con la acometida del agua potable, una opción adecuada, podría haber sido el soterramiento de la línea utilizando el discurrir de la zanja.

STIPA recomienda que se tome nota de lo ocurrido y se contemple el soterramiento de esta línea o de otras, modificando el Plan General de Ordenación Urbana, evitando la instalación de estas infraestructuras por monte público. Siendo posible una pronta restauración de la zona, a la que STIPA estaría dispuesta en encabezar.