Agentes de la Policía Nacional han detenido a ocho personas, siete hombre y una mujer, por formar parte de un entramado relacionado con accidentes de tráfico fraudulentos, estando involucradas clínicas de rehabilitación (ubicadas en Yecla y Murcia), letrados y facultativos sanitarios, además de los propios ocupantes de los vehículos, que eran captados por los integrantes de la organización criminal. Están acusados de presunta estafa.

Tras la detención de 65 personas y a la toma de declaración de 40 más en calidad de investigados, la Policía Nacional dirigió la investigación contra dos clínicas de rehabilitación, ubicadas en Murcia y Yecla, por la presunta facturación de servicios sanitarios fraudulentos a las compañías de seguros.

Clínicas involucradas

Los propietarios de las clínicas, letrados, médicos y fisioterapeutas actuaban en connivencia para, de forma sistemática, elaborar informes y facturas falsas y solicitar indemnizaciones de miles de euros a las compañías aseguradoras, todo ello ante el desconocimiento de las propias víctimas de los accidentes, quienes aseguraron que las indemnizaciones que se les estaban reclamando en su nombre eran fraudulentas y no respondían a las atenciones médicas recibidas.

El fraude cometido mediante la supuesta falsificación de partes de accidentes de tráfico, investigado por agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Jefatura de Policía de Murcia, sigue arrojando grandes cifras.

La trama supuestamente llegó a estafar unos 300.000 euros a varias compañías aseguradoras con accidentes de tráfico simulados y certificados de asistencias médicas y de diagnóstico y rehabilitación inexistentes.

El captador de la organización era el responsable de la búsqueda de personas, en el caso del Altiplano tanto de Yecla como Jumilla, que se encontraban en una situación económica precaria para ofrecerles ganar dinero, no en cantidades elevadas pero sí con facilidad.

Colaboración necesaria de los abogados

Los letrados daban cobertura legal al procedimiento de reclamación necesario para conseguir las indemnizaciones, y solicitaban a cambio un tanto por ciento del futuro pago que ingresaría el ‘falso accidentado’.