El robo tuvo lugar durante la noche del lunes al martes y cuando los trabajadores llegaron a su puesto de trabajo se percataron de la sustracción de los quince cabritos ya muertos y que se encontraban preparados para su venta al público con un precio estimado de unos 70 euros la pieza.

El ‘modus operandi’ de los ladrones fue acceder al Matadero Municipal, situado en el Polígono del Castillo, fue forzar dos ventanas para entrar en el recinto y llegar a las cámaras frigoríficas que era donde se encontraban los animales, que habían sido llevados el lunes por dos carniceros de la localidad para ser sacrificados.

Agentes de la Guardia Civil de Jumilla realizaron inspección en la zona y la investigación continúa abierta para intentar localizar a los autores de este robo.