El próximo día 14, segundo domingo de mayo, celebraremos la tradicional romería en la que se traslada la sagrada imagen de Cristo amarrado a la Columna desde la Parroquia Mayor de Santiago hasta su sede en el monasterio de Santa Ana del Monte, y el padre guardián del Monasterio de Santa Ana, fray Francisco Oliver, recuerda que ‘tan importante es esta romería para Jumilla y su comarca que en el año 1968 el Papa Pablo VI, mediante el Dicasterio correspondiente, concedió indulgencia plenaria a todos los que participen de la romería y visiten este santuario de Santa Ana del Monte. Para hacernos una idea de lo que ello significa basta recordar que este privilegio es idéntico al que se ha concedido para un año a los que peregrinen al santuario de la Cruz de Caravaca en este año jubilar. En nuestro caso está concedida para todos los segundos domingos del mes de Mayo. Un magnífico detalle por el que el Papa reconoce la importancia de nuestra romería y un estímulo más para participar en ella’.

‘La romería ya está en el calendario de todos los devotos del Cristo Amarrado y sabemos que los segundos domingos de Mayo tenemos una cita importante aquí en Santa Ana’, añade Fray Oliver, quien insiste en que nuestra romería se haga en familia y que las familias sean las que den color y fervor a este monte durante el próximo domingo, segundo de Mayo.

Así se pedía dicha indulgencia: ‘El Rector del Santuario situado en el Monte de Jumilla, en la Diócesis de Cartagena, en España, humildemente pide que según la norma de la Constitución Apostólica “Indulgentiarum Doctrina” del día 1º de enero de 1967, nº 15, sean reconocidas las indulgencias concedidas por la Santa Sede a los fieles que devotamente visitaren dicho Santuario’.

Y así se concedió: ‘La Sagrada Penitenciaría con especial y expresa Autoridad Apostólica, benignamente concede Indulgencia Plenaria a los fieles que habiendo confesado y recibido la Sagrada Eucaristía, rezaren por la intención del Suma Pontífice el Padre Nuestro y Ave María a cualquier otra oración, según su piedad, que habrán de adquirir el 2º domingo de mayo, con tal que visitaren devotamente dicho Santuario, y allí recitaren la Oración Dominical (Padre Nuestro) y el Credo’.