El pasado sábado en el Pabellón Municipal Carlos García y antes del encuentro de balonmano entre los equipos de Jumilla y San Lorenzo, el entrenador visitante, el jumillano Jesús Montoya fue homenajeado por sus antiguos compañeros de club, como Santiago Herrero, Antonio Santos o Lorenzo Abellán, por toda su vida ligada al deporte del balonmano y especialmente por su época en las filas del CB Jumilla.

Tras el homenaje Jesús se mostraba emocionado y agradecido a sus amigos y compañeros por la sorpresa que acababan de darle, “la verdad que no se que decir, recibir esto de tus amigos y tu gente es muy especial. Estoy muy agradecido a Jumilla y me siento afortunado por la gente con la que he estado aquí siempre”.

Jesús Montoya actualmente dirige al equipo de San Lorenzo con el que se han metido en el play-off, al igual que Jumilla, como segundos en la clasificación. Montoya expresó su deseo de ver a Jumilla en la final del play-off pues cree que podrán eliminar a Cartagena y verse con ellos en la final.

“Estoy muy agradecido a Jumilla y me siento afortunado por la gente con la que he estado aquí siempre”

Santiago Herrero por su parte sólo tuvo palabras de agradecimiento y elogio hacía Jesús, “si ahora el equipo jumillano está donde está es gracias a el, además todo lo que yo se de balonmano se lo debo a él”.

Otro de los compañeros que estuvo presente en el homenaje fue Antonio Santos, compañero de Jesús tanto de juego como de banquillo ya que como Antonio explicaba, “hemos sido compañeros de juego y cuando Jesús pasó a entrenar al equipo me llamó para ser su segundo y sabiendo como se implica con este deporte y con el mundo del balonmano no le pude decir que no”.

Por último Lorenzo Abellán afirmó que Jesús Montoya es uno de los mejores deportistas que ha dado Jumilla, y a este tipo de personas de vez en cuando es bueno hacerles este tipo de actos. Además recordó la época de balonmano en la que Jesús se hizo cargo de dirigir al equipo, “aquellos años trajimos la disputa del play-off en un par de ocasiones a Jumilla. El pabellón se llenaba y Jesús vino para jugar y dirigir además al equipo. Fueron años en los que recuerdo los viajes con el equipo y eramos como una gran familia”.